DESPUÉS DEL TODO INCLUIDO, LA DEBACLE HOTELERA


Cambio de Cuartos de Hotel a Condominios, el Siguiente Paso

Por Alberto Barrios

Con el retiro del corporativo estadounidense Hilton y la expansión de la cadena española Iberostar en la zona hotelera de Cancun, se consolida en el Caribe mexicano el Todo Incluido, un esquema concentrador de servicios turístico hotelero que se ofrece mayoritariamente en la Riviera Maya, pero que poco a poco se extiende en Cancún, ante el temor de restauranteros, náuticos, plazas comerciales, taxistas e, incluso, empleados que dejan de recibir la propina directa porque “ya también está incluida”.
En México, la cadena española Iberostar Hotels & Resorts opera exclusivamente en el Caribe mexicano, con 9 hoteles Todo Incluido, incluyendo ahora el Iberostar Cancún, que ya es promocionado en su página web como “el único hotel de Cancún con un campo de golf y un spa en sus instalaciones, con inmejorable ubicación en primera línea de la playa, galardonado con premios durante 10 años y tambien el "AAA Four Diamond Award". Los otros hoteles que opera en el Caribe mexicano son Iberostar Cozumel, el Iberostar Tucán y el Iberostar Quetzal, en Playa del Cármen y en su complejo Playa Paraíso el Iberostar Paraíso del Mar, Iberostar Paraíso Maya, Iberostar Grand Hotel Paraiso, Iberostar Paraíso Lindo y el Iberostar Paraíso Beach.

La adqusición del Hilton se logró tras una operación, que incluye compra y reforma, de 100 millones de dólares. El nuevo Iberostar cuenta con 426 habitaciones y villas completamente equipadas que incluyen 16 junior suites, cuatro master suites, una suite presidencial y dos villas beach suite, así como siete piscinas, un campo de fútbol profesional, dos canchas de tenis, gimnasio y salón de belleza, así como un Centro de convenciones de 4.550 m2 de, divisible en 22 salones para reuniones y 10.000 m2 de áreas exteriores para eventos y actividades sociales. Es el único hotel en Cancún con un campo de golf de 18 hoyos.
En estos momentos, las instalaciones del Iberostar Cancún son objeto de una intensa remodelación para reabrirlo a principios de diciembre en su modalidad de Todo Incluido, que es la modalidad principal que se ofrece en los 8 hoteles que opera en el Caribe Mexicano.
Los hoteles de Iberostar en el Caribe Mexicano, principalmente los cinco ubicados dentro de su complejo Playa Paraíso son muestra de cómo operan el Todo Incluido. Uno solo de los hoteles –el Iberostar Paraíso Beach- es tan grande que un trencito recorre las instalaciones cada 15 minutos para llevar a los turistas de un lugar a otro: a los restaurantes, al lobby, a su habitación e incluso a un centro comercial o a un moderno spa parte del complejo Paraíso. Esto es, todo se encuentra dentro de las instalaciones. Los turistas no salen y sufragan todo tipo de gastos dentro del complejo hotelero.

Y así opera casi el 100 por ciento de las 37 mil habitaciones hoteleras en la Riviera Maya operadas mayoritariamente por cadenas españolas, dejando fuera del reparto económico a restaurantes, comercios, plazas comerciales, arrendadoras de automóviles, guías y, en general, a la población local, incluyendo a los gobiernos municipales estatales y federales.
Y esta modalidad se ha extendido en los últimos años en la zona hotelera de Cancún, como parte de una tendencia mundial presionada por los grandes Tour Operadores como Travel Impressions, Gogo World Wide Vacations, The Mark Travel Corporation, Sunwing Travel Group y Best Day. El arribo del Iberostar Cancun viene a consolidarlo.

Para Jesús Almaguer, director de la Oficina de Visitantes y Convenciones, “muchas leyendas negras se están tejiendo alrededor del Todo Incluido, que es una modalidad que buscan los turistas en todo el mundo y que debe servir de estímulo para que los demás negocios turísticos mejoren su oferta.” Vehementemente niega que haya necesidad de regularlo.
Pero lo cierto es que la molestia se extiende paulatinamente entre empresarios no hoteleros, porque es evidente que el turista ya no recorre la zona hotelera de Cancún como antes y, mucho menos, la ciudad.
Fernando Vargas, presidente de la Canirac Cancún, sugiere que “el Todo Incluido sea solo con desayunos y comida, dejando la cena libre”. Otra posibilidad, agrega, “es limitar el número de cuartos para Todo Incluido”, propuesta que tendría que pasar por el tamiz legal federal, porque ni siquiera es competencia estatal. Pese a eso, hay diputados de la XIII Legislatura que prefieren evadir el debate sobre este tema por considerarlo “muy delicado”.

Armando Pezzotti, ex presidente de la Canirac, propietario de La Habichuela, reiteraba en reciente reunión con los diputados del Congreso de Quintana Roo “la urgencia de que se involucren en este tema, porque nos está haciendo mucho daño.”
Ante ese escenario, Marisol Vanegas Pérez, directora de la firma Redes Turismo, enfatiza la conveniencia de que las autoridades federales incluyan dentro de la Ley de Turismo una precisión para evitar que en la prestación de servicios un mismo prestador concentre toda la oferta.
“Esto es, se debe precisar que un hotel es un hotel solamente; por consiguiente, no puede ser agencia de viajes, no puede vender artesanías o rentar autos. Hay que evitar que un mismo prestador de servicios ofrezca de todo, porque deja fuera del reparto a todos los demás negocios”.
Porque lo cierto, “hasta este momento”, precisa la investigadora, “es que el Todo Incluido opera dentro de un marco legal y mientras ese marco legal lo permita, no hay forma de evitarlo.”

De hecho, en el municipio de Solidaridad se tiene clara esta situación, porque en un proyecto para evitar el Todo Incluido señala: “La gran mayoría de los operadores son empresas extranjeras desvinculadas de las aspiraciones y la problemática nacional, no generan prácticamente ninguna derrama económica al resto de las instalaciones turísticas y un gran número de estos operadores lo hace bajo una fórmula “cerrada”, donde la cadena de prestadores de servicios son parte de la misma organización: la agencia de viajes que contacta al turista, el transportista que lo trae a nuestras tierras, el tour operador que lo “mueve” en este destino, y, por último, el hotel forman parte de una misma organización; por lo que no permiten la diseminación de la derrama económica del gasto turístico”.
Pero Marisol Vanegas teme que tras el Todo Incluido venga otra amenaza. En la guerra de tarifas y precios que enfrentan los consorcios hoteleros, la experiencia demuestra que lo que sigue es el inminente cambio de cuartos hoteleros a condominios, con todas las implicaciones socio económicas que implica, porque si con el Todo Incluido “se cobra apenas un porcentaje fiscal”, con la renta de condominios “no se va a poder cobrar ningún tipo de impuesto y la oferta ya se está ampliando vía internet, en donde no hay forma de control.”

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