BANCA VS ASEGURADORAS, BATALLA DESLEALL



Por Alberto Barrios

Sin personal especializado, nula experiencia en el mercado e inciertas respuestas a los usuarios, la banca sostiene en Quintana Roo, al igual que en todo el país, una batalla desleal por el mercado de seguros que ha dejado regados cientos de víctimas entre las propias aseguradores profesionales que han visto mermar sus carteras y entre los clientes tradicionales de la banca que en busca de créditos son obligados a adquirir lo mismo seguros de vida, de automóviles, gastos médicos o inmobiliarios mediante contratos que no cubren casi nada de lo que prometen.


Desde hace siete años, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, autorizó al sector bancario la venta directa de seguros, pese a que los ejecutivos carecen de la formación requerida que por Ley se exige a quienes ejercen profesionalmente la actividad de la venta de seguros respaldados por una cédula expedida por la propia Comisión, con un costo de tres mil 500 pesos, a refrendarse cada tres años.

De acuerdo con vendedores de seguros profesionales, los ejecutivos de bancos se han dedicado a la venta de seguros aprovechando que tienen cautivo al cuentahabiente. “Cuando un cliente de un banco abre una cuenta de cheques, inmediatamente les aplican el seguro, muchas veces sin consultárselo. Sólo que cuando hay un accidente de tránsito, por ejemplo, ¿dónde están los ejecutivos bancarios que vendieron ese seguro? Nunca aparecen. Es un enorme riesgo adquirir seguros en los bancos; lo mejor es comprarlos con aseguradoras profesionales”.


RESIENTEN VENTAS


En Quintana Roo operan 14 aseguradoras, desde las que mantienen oficinas propias hasta las que trabajan con sólo un vendedor. Todas han resentido la caída en las ventas de pólizas en un mercado en el cual la población no solamente carece de la cultura de la prevención y del aseguramiento, sino de la mínima información sobre derechos y responsabilidades.
“Lo que más se venden son pólizas de gastos médicos y de automóviles”, explica un asegurador con más de 20 años de experiencia, Jorge Sánchez Galván.

Un seguro de gastos médicos tiene un costo de 15 mil pesos al año con una cobertura aproximada de cinco millones de pesos, en tanto que el de automóviles cuesta 10 mil pesos con una cobertura amplia.
“Para lo que no hay cultura de prevención es para casas-habitación, que te cuesta cuatro mil 500 pesos al año, y seguros de vida que te salen en cuatro mil 800 pesos anuales para un millón de pesos”. La banca comercial amplía constantemente la red para captar clientes de seguros para proteger vivienda, vida y, por supuesto, carros. Pero como explican vendedores profesionales de seguro, “a los clientes de los bancos les sale más caro la adquisición de un seguro en una institución bancaria que en una aseguradora, porque los descuentos del pago total se los hacen mensualmente ya sea en su cuenta de cheques o tarjeta de crédito que, sumados, te dan una cifra más alta; además de que en un banco carecen de la asesoría profesional especializada. Aunque parezca reiterativo, dice Sánchez Galván, “un profesional de la venta de seguros es una persona de confianza, cercano al cliente, quien estudió realmente sus necesidades, a quien puede acudir en cualquier momento en busca de asesoría hasta el cobro; en cambio, un seguro adquirido en un banco es poco confiable porque el servicio no es personalizado ni responde a las necesidades particulares del usuario. Además, finalmente no es el banco el que paga el seguro,sino una aseguradora, por lo que la institución bancaria es un simple intermediario.

JUICIOS PERDIDOS


Lo anterior ha derivado en diversos casos de incumplimiento por parte de la banca aseguradora, lo que a su vez ocasiona juicios en los que el usuario tiene pocas probabilidades de ganar. En principio, antes de llegar a una instancia juzgadora, los usuarios afectados tienen que solicitar la intervención de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) un organismo que pese a su largo nombre “no sirve para nada”, en opinión de analistas del sector, porque solamente es conciliatoria. “Ocasionalmente, podría la Condusef apoyar a los usuarios con la asesoría jurídica, pero qué puede hacer un usuario frente a la maquinaria legal que de los bancos y aseguradoras, que cuentan con peritos y abogados. Y todo trámite tiene que irse a Mérida, si bien le va a un usuario o al DF, porque en Quintana Roo no existe una instancia de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas”, aseguró Rafael del Moral, delegado de la dependencia en el estado.

Aunque existen diversas quejas y demandas contra bancos y aseguradoras por incumplimiento, en opinión de especialistas en el sector, es más común “la gente lista que trata de defraudar en busca de pagos que no les corresponden”.

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